El pasado miércoles 10 de junio, el Hotel Brizo de La Plata fue el escenario de algo necesario en la polÃtica argentina: la claridad. No hubo eufemismos, no hubo promesas infladas, no hubo un lenguaje de ambigüedad calculada que suele dominar los eventos de tinte polÃtico en estos tiempos.
Hubo, en cambio, un claro posicionamiento. Y eso, en el contexto actual, ya es todo un acontecimiento extraordinario.
El lanzamiento de Argentina Productiva convocó a figuras de peso concreto: el diputado nacional Miguel Angel Pichetto, referente indiscutido del centroderecha republicano; Fernando Rosas, de Unión Celeste y Blanco y el senador provincial Carlos Kikuchi, jefe del bloque Unión y Libertad en el Senado bonaerense. La moderación estuvo a cargo del senador provincial Sergio Vargas, también de Unión y Libertad. No fue un panel decorativo. Fue territorio con nombres y apellidos.
Lo que se puso sobre la mesa esa noche no admite lecturas cruzadas. Cuatro ejes, enunciados con precisión quirúrgica de cara a lo que viene con una Argentina:
• Económicamente Capitalista. Como convicción del sentido de pertenencia. Una economÃa donde el sector privado sea el motor genuino del crecimiento y el Estado deje de ser el obstáculo principal para quien quiere producir y se convierta en un aliado inteligente;
• Alineada a Occidente. En un mundo que se reorganiza geopolÃticamente, la definición es estratégica: Argentina tiene valores, instituciones y vÃnculos históricos que la ubican en el mundo libre y sólo ahÃ.
• Abierta comercialmente al mundo. El aislamiento selectivo o bien el vÃnculo a solo dos paÃses (Estados Unidos e Israel) nos cierra las fronteras del comercio internacional. La diversificación no es un tecnicismo económico: es soberanÃa real y desarrollo nacional.
• Con responsabilidad fiscal real y no dibujada. Aquà la palabra "dibujada" carga todo el peso de los últimos dos años de contabilidad creativa. El equilibrio fiscal como ancla genuina, no como número manipulado para consumo electoral, es incuestionable.
Son cuatro puntos que, juntos, constituyen algo que la coalición opositora aún no logró consolidar: un horizonte ideológico compartido, enunciado públicamente, sin letra chica.
SerÃa un error leer este lanzamiento solo como un evento de ideas. Las iniciativas polÃticas que construyen poder real se reconocen por quiénes se sientan en el salón, no solo por quiénes hablan desde el estrado.
Entre las autoridades presentes se encontraban: la senadora provincial Silvana Ventura (Unión y Libertad) y una representación de concejales de notable amplitud geográfica como Facundo Quiroga (Esteban EcheverrÃa), Paola Lorena Toledo y Andrea Ferrero Borges (Merlo), Santiago Leo (San MartÃn), Daniel Del Curto (Berisso), David Rapanelli (Patagones), Silvio Monsegui (Pigüe), Alejandro Benz (Coronel Suárez) y Carlos Alonso (BahÃa Blanca). También estuvo la consejera escolar Camila Villalobos (Merlo).
La densidad territorial quedó reflejada en la nómina de dirigentes de base que acompañaron: Mario Molver (San Fernando), Omar Cardozo (Ituzaingó), Charly Tobar (Marcos Paz), Emanuel Manetti (Merlo), Sergio Feito (Pilar), Alejandro Romero (Malvinas Argentinas), Fabián Reale (La Matanza) y MatÃas Cerdá (Vicente López). La Primera Sección Electoral estuvo representada por Ignacio de Jauregui, mientras que la coordinadora provincial del espacio Julieta Jofre, también fue parte de esta presentación en sociedad.
Un mapa que excede ampliamente el conurbano y proyecta al espacio hacia el interior bonaerense. Eso importa porque la polÃtica bonaerense no se gana con documentos ni fichas de afiliación ni posteos en redes sociales. Se gana con presencia sostenida, con referentes que vuelven a sus distritos con algo concreto que contar. Y esa noche en La Plata habÃa algo concreto para contar.
El espÃritu del encuentro puede resumirse en una frase que el senador Sergio Vargas puso sobre la mesa de arranque y que captura bien el momento polÃtico y la mirada al 2027: construir un Frente Electoral que nos encuentre "juntos y ordenados". Dos palabras que en la historia reciente de la oposición no siempre fueron compatibles.
"Juntos" implica amplitud, capacidad de sumar fuerzas que hoy están dispersas en el espectro de centro. "Ordenados" implica disciplina programática: no es una coalición de listas o un amontonamiento para derrotar al adversario como fin en si mismo, es una coalición de ideas con metodologÃa y pragmatismo.
Argentina Productiva no se presenta como un partido ni como un movimiento. Se presenta como un espacio. Y los espacios, cuando tienen coherencia ideológica y densidad territorial, tienen la virtud de convertirse en otra cosa con el tiempo: en alternativa real de gobierno.
Vivimos en un ciclo donde el discurso polÃtico oscila entre el relato vacÃo y el nihilismo. Donde la crÃtica fácil reemplazó a la propuesta, y donde la identidad tribal sustituyó al programa. Por eso llama la atención y merece ser señalado cuando un espacio se planta y dice: esto creemos, esto proponemos, este es el paÃs que queremos construir.
No hay garantÃas. La polÃtica argentina tiene una larga tradición de ilusiones que se disuelven entre internas, egos y coyuntura. Pero el punto de partida importa. Y este punto de partida, en el Hotel Brizo de La Plata, un miercoles de junio, fue más serio de lo que el ambiente polÃtico habitual nos tiene acostumbrados.
Los bonaerenses y los argentinos en general merecen una alternativa que hable claro. Argentina Productiva dio un primer paso en esa dirección. El resto depende de la consistencia que venga después.
